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Dar a conocer a Jesucristo y hacerlo amar

  

Estimados hermanos y laicos: 

 

Un saludo fraterno con los mejores deseos de vida y comunión. 

Como es habitual en la Provincia, y desde todos los ámbitos de la Misión, cada año optamos por un lema que nos orienta, convoca, anima y dinamiza; desarrollamos y potenciamos unos valores y elaboramos un afiche que nos identifica, y en el que ha colaborado el gran caricaturista nicaragüense y gran amigo de la Familia Marista, Pedro Molina. 

 

 

Lema provincial 2019:

 

 

“DAR A CONOCER A JESUCRISTO Y HACERLO AMAR”

 

 

Nos conecta directamente con las fuentes de nuestros orígenes Maristas en este “nuevo comienzo” que deseamos vivir como Instituto. El Padre Champagnat y los primeros hermanos al fundar la Congregación nos señalan claramente que esta es la misión de todo marista y que esta es más actual que nunca en nuestro momento presente. 

 

- Se convierte en una invitación a centrar nuestra vida y misión en un fundamento: la persona de Jesús y su Evangelio. Tarea que implica un movimiento interior de espiritualidad: conocerlo para después poderlo proclamar y un movimiento hacia fuera, ya que implica hacerlo amar, es la respuesta del testimonio y la coherencia, que nuestros gestos y palabras estén en sintonía con este proyecto. 

- Implica asumir el riesgo de convertirnos en puentes, en la misión de la evangelización por medio de la educación y la pastoral. Ya que nuestras vidas y nuestras palabras “para muchos jóvenes serán el único Evangelio que podrán leer y eso es una gracia y una responsabilidad”1

- En sintonía con el proceso de construcción de un modelo Provincial de Misión que se inició con el mismo lema, y del cual ya tuvimos un Encuentro para juntos reflexionar sobre dónde estamos y hacia dónde sentimos que el Señor nos llama a caminar en los próximos años. 

- Se complementa con los tres valores que desde el Equipo provincial de Pastoral se nos proponen para vivir de manera significativa este año: entusiasmo, mediación y generosidad. 

 

 

 

Afiche provincial 2019:

 

- Nuestro afiche para el 2019 promueve con fuerza y claridad el lema: “Dar a conocer a Jesucristo y hacerlo amar”. 

 

Pueden visualizarse varios aspectos: 

 

            + El texto del lema. 

            + Un cuadro de Jesús sosteniendo a un niño -los preferidos de Jesús- y

               guiñando simpáticamente a la cámara. Dios cercano, centro de nuestras

               vidas, propuesta permanente. 

            + Todos y todas incluidos -miembros de nuestras comunidades educativas y

               pastorales- en un “selfie” tomado por Marcelino. La imagen nos habla de

               nuestra historia común, de nuestros orígenes, pero también nos invita a

               recrear la misión en comunidad, sin distancias, de vida y misión

               compartidas. 

 

 

Que el deseo de “dar a conocer a Jesús y hacerlo amar”, 

apasione y dinamice nuestro ser y nuestra misión como Maristas. 

Contamos siempre con la ternura de nuestra Buena Madre y 

el espíritu audaz de San Marcelino Champagnat. 

Bendiciones, 

Hipólito Pérez, fms.

 

 

Lema y valores - Año 2019

 

 

- Lema Provincial: Dar a conocer a Jesucristo y hacerlo amar. 

- Valores educativos y catequéticos: 

 

 

Valor Explicación Contexto Marista

Entusiasmo 

DAR A CONOCER A JESUCRISTO

El entusiasmo es la exaltación del ánimo que se produce por algo que cautiva o que es admirado. Para los griegos, entusiasmo significaba “tener un dios dentro de sí”. El entusiasmo, es el buen ánimo que tenemos para hacer las cosas; es interés y placer frente a una cosa, es motivación por lo que se hace, es encontrar agradable el cumplir con determinada asignación o tarea. Una persona que cuenta con entusiasmo, actúa en sus responsabilidades de la manera correcta y encuentra ameno su trabajo. Una persona entusiasta es la que contagia a otros de ganas por seguir, por actuar, por moverse en busca de un objetivo. El entusiasmo nos hace caminar por la vida con alegría, nos vuelve serviciales con los demás y hace que nuestra actitud se mantenga firme frente a lo que debemos lograr y hacer.

Fue la decisión y pasión de Marcelino, que fue madurando y enriqueciendo desde el encuentro con Dios, y la perspectiva de las necesidades del mundo que le rodeaban, las que lo llevaron a ir de prisa a su primera parroquia como sacerdote, para que todos conocieran a Jesús. Champagnat intenta vivir todo esto como María, que urgida por ayudar a su prima Isabel: “se levantó y se fue con prontitud” (Jn 1,39), o tan solidaria y hermana cuando en Caná: “se celebraba una boda y la madre de Jesús estaba en ella” (Jn 2,1).

Mediación 

SER CONSTRUCTORES DE PUENTES

Ser mediadores de valores significa “ser artífices del cambio social”. Significa formar estudiantes para los demás; estudiantes que se preocupen por el bien de los otros, que se preocupen por ser personas activas dentro de la sociedad en la que viven. En la sociedad de hoy, ser mediadores de valores significa “ir contra corriente” porque nos encontramos dentro de una realidad en la que el bien común no parece ser la prioridad. Somos mediadores de valores en la medida en que los asumimos como una forma de vida y los transmitimos de la misma manera en la que los vivimos. Ser mediadores implica la colaboración, la participación, siendo acompañantes y facilitadores.

Recordamos el valor de la “buena voluntad” tan querida de Marcelino, que no se hace de protagonista sino “mediador”, porque así otros participan y se sienten responsables. Champagnat buscó junto con otros y otras en su parroquia, sociedad e Instituto qué hacer con todo lo percibido y puso manos a la obra, como María: “Entonces la madre de Jesús les dijo: No tienen vino” (Jn 2,3).

Generosidad 

HACERLO AMAR

Es el valor más bello de todas las manifestaciones de nobleza de espíritu y grandeza de corazón que puede exteriorizar un ser humano, se caracteriza porque siempre se encuentra dispuesto a brindar su mano ante cualquier eventualidad, sin esperar nada a cambio. Una persona generosa experimenta gusto y placer en compartir con los demás todo lo que tiene sin afectar la satisfacción de sus propias necesidades. Este valor puede expresarse de forma material, mediante bienes u objetos. Pero existen muchas más formas de vivirlo: ayudar con una tarea o un consejo, compartir las propias habilidades, atributos y conocimientos. Sólo quien se siente rico por dentro y considera que se encuentra en la abundancia es capaz de dar con alegría. En general se trata de dar sin afectar el propio bienestar, pero han existido casos de personas que arriesgan su propia vida para ayudar o prestar un servicio a los demás.

Para Marcelino “hacer amar a Jesús” es lograr sintonía de corazones con la misericordia y compasión de Jesús. La generosidad nos descoloca constantemente, nos saca del centro, como a Champagnat, para buscar el bien mayor. Él nos enseña a darnos completamente, como Jesús, el Maestro. El camino se lo mostró María: “Hagan lo que Él les diga” (Jn 2, 5).